viernes, 12 de febrero de 2010

Mi impresión sobre este asunto...


Felix Farias

Chávez ha resultado ser un fenómeno político y electoral del país. En otras épocas, a escasos dos o tres años de gobierno cualquier mandatario buscaba cómo mantener la caída libre de una popularidad que oscilaba entre 20% a 30%, cuando la suerte lo acompañaba.
Muchos resultan ser los análisis rápidos que hacemos al respecto: que ha sido beneficiado con altos precios petroleros; que ha inyectado gran cantidad de recursos públicos a la economía; que apoderado de todos los poderes, ha destruido la capacidad de reacción de las instituciones del Estado; que las misiones han generado una falsa percepción de bienestar en la población; que ha logrado evadir la responsabilidad sobre los graves problemas del país señalando a otros; que cuenta con un CNE que le es leal, parcializado y obediente; que ha generado una lucha artificial con EEUU y Colombia para mantener cohesión en sus filas; que no existe suficiente cohesión en las filas de la oposición; que ha cerrado y generado autocensura en los medios de comunicación, y pare de contar. Quizá cada argumento, tenga tras de sí algo de real, pero denota una profundo apresuramiento cuando menos, de quienes nos oponemos a este proyecto político.
Veamos lo siguiente y volvamos al tema. Es una realidad afirmar que la popularidad del Presidente de la República ha venido descendiendo durante estos 11 largos años. En 1.998 e inicios de 1.999, el Presidente Chávez contaba con una popularidad de 80% aproximadamente; y hoy, encuestas más o encuestas menos lo ubican alrededor de 46% de aceptación. Pero esa línea descendente, no ha tenido una curva constante a la baja; muy por el contrario, se ha visto afectada por una serie de fenómenos que le han permitido salir a flote en momentos importantes. Entonces; ¿qué fenómenos explican que el Presidente Chávez logre superar la evaluación negativa de los años 2002 y 2003 (alrededor de 40% de aceptación) y poder remontar nuevamente el umbral del 50% para el año 2004 y 2005?; ¿cómo se explica que luego de una breve caída en el año 2007 del 46% aproximadamente (momento del referéndum) vuelva a crecer por encima del 55% para principios de 2008?, ¿cómo puede tener ese poder de recuperación, además tan violento?
Algo hay de común a todos estos eventos señalados, que dibujan el zigzagueo en la caída del Presidente Chávez: Elecciones. En cada ascenso del Presidente Chávez en su popularidad sobreviene una elección, lo que explica de entrada la capacidad que tiene para sobreponerse a la adversidad de los hechos del momento, y levantar un discurso-acción que permite unificar a su electorado. Detallemos un poco ese fenómeno, quizá no desde la perspectiva de los eventos externos que se pudieron generar; sino, desde la perspectiva de los que acontece en la gente.
Si preguntamos a la gente sobre los problemas del país, quizá obtengamos respuestas un poco conocidas por todos (números más o números menos): inseguridad 53%, economía 30%, desempleo 25%, servicios públicos 19%, vivienda 18%, corrupción 12%, etc. Con esa información medio acabada e imprecisa nuestra oposición construye política y discurso de manera errática, y desbocados medios de comunicación machacan a toda hora el tema de la inseguridad. No es que no sea un tema importante; pero, si sobre esos mismos números preguntamos, ¿cuánto se siente usted afectado por ello?, allí los datos cambian drásticamente. La inseguridad pasa de 53% a 27% (26 puntos menos); mientras que en los otros factores de medición, la tendencia es a mantenerse casi iguales con apenas dos a tres puntos por debajo.
Entonces, si vemos con más detalle este asunto de la percepción país y la percepción de sí mismo sobre la inseguridad, nos encontraremos con la siguiente ecuación: la inseguridad es un fenómeno que se percibe como problema muy grande cuando se evalúa la percepción del país; pero, al preguntarle si será afectado por la misma, dicha respuesta evidencia una reacción de defensa y no lo sitúa en el mismo nivel. Por otro lado, la situación dramática y cierta de la inseguridad, suele asociarse a una responsabilidad compartida, por lo que asumen que hay cosas por hacer en dicha materia, desde el Gobierno Nacional, Regional y Municipal. Además, sobre el problema de la inseguridad la gente termina convencida que a nivel individual, puede hacer cosas que le permitan esquivarla: rejas, garitas de seguridad, deja de salir a ciertos sitios y en ciertas horas, etc.
Ahora, sobre fenómenos como: economía, inflación, empleo y vivienda, queda más limpio el campo de la responsabilidad del gobierno nacional y del Presidente en particular (aunque pueda incriminar a ministros y demás funcionarios), y la gente cree tener menos capacidad para influenciar cualquier cambio positivo por sí mismo. Pero más adelante veremos que estos elementos han sido poco trabajados en la agenda opositora y cuando son abordados, parecieran hacerse como meras referencias informativas; es decir, más como opinadores políticos, que como actores sociales.
El caso de los servicios públicos, es un dato novedoso la importancia que ha cobrado en las últimas mediciones. Es obvio suponer que su repunte, esté íntimamente relacionado con la actual crisis del sector eléctrico y del agua en todo el país. No obstante, en menester destacar que, existen una amplia variedad de servicios públicos prestados por los distintos gobiernos (nacional, regional y municipal), que son del interés del pueblo. Queda ver si existe claridad suficiente para que demarquen la esfera de responsabilidad de cada quien. Algunas observaciones al respecto, advierten de esta confusión y podrían bien beneficiar o perjudicar el accionar de algunos gobiernos regionales y municipales de la oposición, por tal duda.
La corrupción es otro asunto que ocupa buena parte de la matriz opositora. Si bien es cierto, en el pasado la corrupción tuvo un poder mortal en la percepción sobre los presidentes, en la actualidad no pareciera ser así, a pesar de existir casos patentes y notorios de desvíos del tesoro público nacional. La explicación de tal fenómeno, quizá la consigamos en la liquidez de dinero que hay en la calle, lo cual genera la percepción que la corrupción no le afecta directamente, más allá del ámbito de la moralidad. Es así, como volvemos sobre el dilema de lo que afecta al país, no afecta directamente al individuo y su percepción.
Toca aún ver la historia no escrita de los bancos intervenidos, aunque ya se adelanta buena parte de un guión aparentemente ya escrito: El Presidente Chávez, haciendo de adalid anticorrupción de lo que era un secreto a voces desde hace años, y algunos voceros intermedios y testaferros sacados de sus cargos. Falta saber, si será capaz de resistir la embestida de un hecho que evidencia la podredumbre del sistema. Lo que no está escrito, es la crisis financiera y la insolvencia de pagos que esta crisis generará.
Pero veamos otro elemento importante de este análisis, que no puede ser dejado de lado y que quizá cierra el círculo planteado. Si bien, los elementos de la crisis del país son ciertos y denotan un deterioro progresivo del gobierno, aún el pueblo tiene poca capacidad de asociarlo directamente con el accionar y figura del presidente. Pero, intentemos analizar el elemento que puede resultar crucial de esta relación: los no alineados.
Llamados por mucho tiempo ni-ni, indecisos, no alineados, independientes, indiferentes; este sector importante de la población ha sido decisivo en los resultados positivos del gobierno. Cualquiera de sus dos comportamientos hasta ahora conocidos: votar a favor del gobierno o abstenerse, han dado victorias importantes al Presidente Chávez en sus distintas confrontaciones electorales.
Pero, ¿por qué este sector de la población suele comportarse así en estas coyunturas? Los datos de las encuestas son reveladoras de ciertas realidades que a veces pasamos por alto, de realidades que muchas veces creemos secundarias, pero que definen al final de cuentas, el comportamiento cotidiano y la acción de cada uno de nosotros.
Los distintos vaivenes en la popularidad del presidente antes descritos, han estado signados por el siguiente valor: las personas que suelen oponerse al mandato del Presidente Chávez suelen tener una visión negativa del país a futuro; y tanto quienes lo apoyan abiertamente, como los “no alineados” suelen tener una visión positiva del país. ¿Qué ha pasado entonces en los momentos de baja del Presidente Chávez?, ha pasado que los “no alineados” se mantienen al margen (se abstienen), o que el Presidente Chávez ha tenido la fortaleza para reanimarlos, aunque siempre con cierta merma.
Lo importante de este planteamiento, es que buena parte de la población “no alineada” comulga con la prédica de suponer que en el futuro se ve mejor que ahora -tanto él, como el país. Este planteamiento, quizá termine siendo la diferencia, pues supone que éste sector importante de la población, mantiene la creencia de un liderazgo propositivo que le habla al país. Es decir, mientras la mayoría del liderazgo opositor centra lo medular de su discurso en la crítica al Presidente Chávez, éste reacciona siempre proponiendo modelos, misiones, programas, ofertas electorales; en fin de cuentas, formas de acercamiento con la gente. Esto podría resultar un poco incómodo de aceptar de entrada, pero resulta fundamental entender, pues a pesar de compartir que el Presidente Chávez es el iniciador de la confrontación, luego se desmarca. Al atacar duro y frontal a la oposición con miles de calificativos, los deja en el terreno que él les ha previsto: en el terreno de la descalificación y los epítetos de cualquier tipo. Allí la oposición es débil, pues poco propone al país, poco logra nuclear asertivamente. Para el Presidente Chávez, es fundamental que se mantengan allí y lanza todos los peines posibles para que caigan.
Ahora bien, con relación a la evaluación del gobierno del Presidente Chávez, no nos equivoquemos. Podemos objetar desde las políticas públicas la viabilidad de tales acciones; podemos también estar convencidos en la ineficiencia e ineficacia de su aplicación; empero, para el imaginario del venezolano, es hasta ahora quien le habla al país desde la propuesta concreta, mientras que desde los sectores de la oposición sólo se dibujan las críticas sin contraargumentos propositivos. Parece irónico lo argumentado, pero no está demás que nos detengamos en esa reflexión, pues es el juego del Presidente Chávez en plena acción.
Veamos ejemplos que logren evidenciar lo descrito: sobre las misiones en salud, jamás hemos escuchado la propuesta del modelo de salud de los sectores de la oposición, más allá de argumentar la necesidad de emplear personal venezolano; sobre el abastecimiento de alimentos (mercal y pdval), no existe ninguna propuesta alternativa para entregar alimentos a precios regulados o subsidiados al pueblo; más allá a las críticas a la LOE aún estamos esperando el texto alternativo que presentarían los sectores de la oposición; mientras la inseguridad nos devora, el Presidente Chávez arranca el proyecto de Policía Nacional y la oposición sólo crítica la politización del mismo. En estas comparaciones podríamos extendernos al extremo, y en cada caso conseguiremos elementos que le son comunes: el discurso negativo y escasez de propuestas de la oposición venezolana.
Quiero advertir al lector de lo siguiente: convencido estoy que existen a nivel local, municipal y regional, ejemplos que hablan de lo contrario, y que dan luces de un liderazgo renovado que se levanta. Pero hasta ahora son eso: ejemplos pequeños, poco conocidos, de reducido margen de acción y sin nivel de articulación, que permitan convertirse en vitrina para el colectivo país. Hasta ahora en la oposición va ganando, el discurso estridente, negador, oposicionista a rajatabla, sin matices, casi irreflexivo, del que si dices A yo digo B, que poco propone y cuando lo hace saca su pensamiento más agotado; en pocas palabras, en la oposición venezolana hasta ahora llevan la delantera las posiciones más liberales y muchas caras del pasado.
¿Cómo levantamos un planteamiento que rompa con esto? Veamos estos comportamientos deteniéndonos un poco en la historia. Podríamos afirmar que, el pueblo venezolano, ha ejercido el voto como expresión de esperanza y muy pocas veces como castigo. Cuando este último se expresa, ha logrado encontrar en algún liderazgo la fuerza suficiente para materializar su aspiración y esperanza. Esa es una clave que hay que entender; pues, en buena medida es la síntesis de nuestra situación.
El presidente Chávez, resumió en su momento la esperanza de cambio de la mayoría del pueblo, de miles de personas olvidadas y excluidas por tantos años de gobiernos adecos-copeyanos. Algo parecido intentó el pueblo al votar por Rafael Caldera y Andrés Velázquez, o al votar por CAP II. Es decir, podemos advertir desde hace muchos años la búsqueda de una opción que les garantizara sus aspiraciones. Al final de cuentas siempre ha sido así, y cuando el castigo del elector no se ve resumido en alguien que pueda representar esa aspiración se convierte en abstención y descreimiento, pero casi nunca en voto. Esto resulta fundamental para entender, por qué el Presidente Chávez sigue ganando elecciones, pues lo hará hasta tanto no se logre consolidar un nuevo liderazgo y un proyecto político que resuma esa aspiración y llegue a la cabeza y al corazón de la gente.
El pueblo poco se mueve en la incertidumbre. Ante el Presidente Chávez y algo medianamente borroso, votará por Chávez. Esto marca entonces el desarrollo de una estrategia, menos marcada por la agenda mediática y más aderezada por elementos propios de la dinámica social-individual. Es decir, una estrategia política que se comprometa efectivamente con aquello que es importante para la gente: la lucha por sus padecimientos cotidianos, que los resignifique como pueblo y llene de contenidos sus demandas y anhelos.
Se trata de levantar una propuesta que le hable e incluya a los “no alineados” y chavistas; pues sólo así se podrá construir una alternativa de cambio en el país. Pero, ¿qué quiere decir esto muchas veces escuchado, pero pocas veces debatido? Se refiere, a desde dónde se construye el discurso, y justo allí comienzan las contradicciones en el seno de la oposición. Ya hemos dejado por sentado, lo difícil que resultaría hablarle al país desde el pensamiento agotado de la “derecha tradicional” opositora; por lo que, el gran reto planteado está en construir un discurso desde la izquierda, que reivindique al pueblo desde una visión socialista-democrática y de participación para el país; que rompa con el actual modelo de capitalismo de estado, en su versión desarrollista-populista y del socialismo burocrático, al mejor modo de la revolución cubana y del stalinismo ramplón, como diría Domingo Alberto Rangel (padre).
Para los que pretendemos este reto, se nos plantean dos cosas: En primer lugar, una urgente revisión y mirada a tales postulados, que permitan alimentar nuestro discurso-acción, y dotar al accionar público y nuestros programas de esta cosmovisión; En segundo lugar, afianzar un liderazgo que haga posible esta tarea. Por supuesto que, esto implica desde el “líder principal”, hasta el liderazgo que debe articularse como red en cada rincón del país. Pues dejemos claro, que aunque es necesario romper con cualquier mesianismo, es necesario e imprescindible que dicha alternativa cuente con una cara visible y reconocida, que articule, genere credibilidad y de confianza.
Muchas ideas siguen inacabadas, así que el camino sigue siendo largo… pero quería compartir estas impresiones con los amigos.
Félix Farías
11/12/2009.

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martes, 1 de diciembre de 2009

Carta abierta a Pepe Mujica de Germán Cabrera T

Esta carta me fue enviada por correo por una compañera de trabajo y creí conveniente compartirla con ustedes, creo que es un tema muy actual, espero sus comentarios.

Querido Pepe:

Como recordarás yo también fui militante del MLN- Tupamaros, organización a la que me integré en octubre de 1969. En aquel entonces yo tenía ¡19 años! y pensaba, honestamente, como tantos otros, que cambiaríamos el mundo y terminaríamos con la injusticia mediante el único método posible para acelerar el proceso, la lucha armada.

Mi visión acerca de la democracia representativa en general y de la del Uruguay en particular era de desprecio absoluto. La “Democracia Burguesa” era un escollo mas en el camino y debíamos socavar sus bases y radicalizar sus contradicciones para desestabilizarla y facilitar el ascenso de un gobierno revolucionario que se encargaría de construir una sociedad justa.

La Revolución cubana, la muerte del Ché, la Teoría del foco, los movimientos guerrilleros latinoamericanos y las lecturas superficiales de los textos de Marxismo- Leninismo fueron mi soporte ideológico y con mucha generosidad , entusiasmo y miedo me integré al “aparato militar” de la columna 15.-

El 2 de julio de 1969 caí preso en un allanamiento de mi propia casa y poco después llegué al Penal de Punta Carretas, tenía 21 años de edad.

Allí tuve la oportunidad de conocer a toda la plana mayor del MLN y de entre todos ellos sentí una especial afinidad contigo. Eras maduro, mesurado, experimentado, respetuoso de los demás, humilde, auténtico y te transformaste para mí en una especie de “padre en la prisión” con el que hablaba largamente mientras caminábamos en el frío invernal del Corredor 23. No dejaba de sorprenderme que me trataras como a un igual y llegaste a presentarme ante los demás como “un futuro dirigente del MLN”

Luego trabajamos en la fuga del penal (”El Abuso” como le llamábamos), corté paredes con una rienda de alambre y estábamos siempre al tanto del progreso del túnel por el que al fin se fugaron 111 compañeros.

El destino hizo que un cambio de guardia me impidiera unirme a la fuga. Quien se fue en mi lugar, el “Tío Quique” murió en un enfrentamiento pocos días después.

A partir de allí fui designado como integrante de la Dirección del Movimiento dentro del Penal.

Poco tiempo después, junto con otros, volviste a caer preso y retomamos el trabajo político, ahora compartiendo en aquella pequeña Dirección que fue para mí una gran escuela. Salí del Penal creo que en marzo del 72 y fui retenido por Medidas de Seguridad en el Campo de Punta de Rieles, allí te vi brevemente meses después en un descuido de la guardia y a partir de allí la vida nos llevó por distintos rumbos, salí en libertad a mediados del 73 y me exilé en Venezuela, país en el que nací hijo de padres uruguayos.

Tú quedaste como rehén de la dictadura en las peores condiciones imaginables. Y sobreviviste.

En el año 1985, una vez terminada la dictadura, visité Uruguay y fui verte a tu chacra en las afueras de Montevideo, esa fue la última vez que conversamos.

Ayer triunfaste en las elecciones presidenciales uruguayas y vas al balotage o segunda vuelta, donde es muy posible (por lo que veo desde lejos) que triunfarás dentro de una estructura democrática que sé respetas y reconoces y que te lo ha permitido con total transparencia.

Por esa razón escribo esta carta y voy a cometer la imprudencia de darte, humildemente, unas sugerencias, NO DE LO QUE DEBES HACER, ya que conociéndote a ti , a tu trayectoria y a tu madurez estoy seguro lo sabes, sino de lo que considero que NO DEBES HACER en la búsqueda de una sociedad mas justa y democrática, incluyente, productiva y de cara al futuro.

Estas sugerencias no son una sucesión de ideas planteadas aleatoria o subjetivamente sino que se basan en la experiencia de una persona que lleva mas de 36 años viviendo en Venezuela, que piensa ha madurado humana y políticamente, y que le ha tocado vivir, junto a todo este pueblo, 11 años del gobierno pretendidamente revolucionario de Hugo Chávez.

A quienes asumimos durante tanto tiempo La Revolución como objetivo de vida, y nos ha tocado vivir en carne propia la experiencia del “socialismo bolivariano” no nos queda otra opción que alertar sobre el desastre que ha polarizado y desintegrado salvajemente a este pobre país cometiendo desde el gobierno todos los errores y abusos posibles, siempre al filo de la navaja.

Por lo tanto mis recomendaciones son:

  1. NO CAER EN LA TENTACIÓN de asumir la “Metodología Bolivariana” para la consolidación del poder, que se inicia con una Constituyente entusiasmante y termina arrasando esa misma Constitución con triquiñuelas leguleyas a conveniencia del gobierno, apropiándose de todos los poderes del Estado, irrespetando todas las normas republicanas y transformándose en una autocracia disfrazada de democracia “for export”.

  2. NO DEJARSE SEDUCIR por el apoyo “internacionalista y desinteresado” de la Revolución Bolivariana y su reparto de los petrodólares que se le esquilman a los venezolanos. Dicho apoyo terminan inmiscuyendo a nuestro Presidente en todos los asuntos internos de las naciones vecinas para provecho de sí mismo y de su afán de poder ilimitado y perpetuo..

  3. NO ASUSTAR a ningún sector de la población con discursos amenazantes y altisonantes que generen paranoia, inseguridad, recelo y profundicen la polarización.

  4. NO UTILIZAR EL RESENTIMIENTO SOCIAL como arma política radicalizadora.

  5. NO PROFUNDIZAR EL ENFRENTAMIENTO CLASISTA como forma trivial de pescar en río revuelto.

  6. NO DESCALIFICAR, insultar ni humillar al disidente u oponente. No calificar de fascista, pitiyanky, golpista, reaccionario, cobarde, tarado y demás a todos aquellos que disientan de la política oficial.

  7. NO MINIMIZAR ni ridiculizar los logros que, dentro del marco democrático y pacífico, tenga la oposición.

  8. NO INVENTAR ACTOS DE MASAS oficiales paralelos o simultáneos a los actos o manifestaciones de la oposición como forma de crear enfrentamientos y amedrentar.-

  9. NO CONSIDERAR NINGÚN ESPACIO PÚBLICO como “territorio liberado” donde solo pueden realizarse actividades pro gobierno y donde será prohibido realizar actos de la oposición.

  10. NO UTILIZAR nunca las instancias oficiales ni las dependencias del Estado, civiles y militares como centros de propaganda política del Gobierno, y menos en períodos pre-electorales.

  11. NO UNIFORMAR A LOS EMPLEADOS PÚBLICOS desde los barrenderos y choferes hasta la alta gerencia de las Empresas del Estado con los colores distintivos del Partido de gobierno.

  12. NO UTILIZAR LOS DINEROS PÚBLICOS en financiar todas las campañas políticas del gobierno de manera abusiva ni en la compra de los millones de uniformes mencionados en el punto 11, incluyendo las gorras y franelas con consignas partidistas.

  13. NO PINTAR CON LOS COLORES DEL PARTIDO DE GOBIERNO los bienes muebles e inmuebles del Estado, los logotipos oficiales, los vehículos colectivos, los postes y las barandas, ni poner consignas políticas gigantes en las fachadas de cuanta empresa estatal existe.

  14. NO POLITIZAR Y MENOS PARTIDIZAR A LAS FUERZAS ARMADAS NACIONALES en su conjunto ni obligar a sus miembros a emitir saludos parcializados en actos y paradas, ni pasar a retiro a todo aquel oficial que disienta.

  15. NO OBLIGAR a los empleados públicos a asistir uniformados a los actos políticos del gobierno, ni transportarlos en autobuses donde se pasa lista bajo amenaza de despido.

  16. NO INCLUIR EN LAS PLANILLAS de quienes buscan trabajo en organismos públicos la pregunta de si está de acuerdo con el Presidente y sus políticas de Estado condicionando a la repuesta el otorgamiento del puesto.

  17. NO HACER LISTAS con los datos de los ciudadanos que hayan firmado cualquier documento público o participado en cualquier Referéndum en contra de las políticas de gobierno para luego utilizarlas en contra de esos mismos ciudadanos negándoles beneficios de cualquier índole y acceso a fuentes de trabajo en las instancias del Estado.

  18. NO CREAR SINDICATOS OFICIALISTAS pagados con fondos del Estado y paralelos a los elegidos por la base en aquellos sitios donde el gobierno no puede ganar.

  19. NO CREAR UNIVERSIDADES PARALELAS de pensamiento único cuando no se logra el apoyo estudiantil al proceso.

  20. NO CREAR MILICIAS ARMADAS a la orden de la Presidencia, como brazo armado del Partido de gobierno y al servicio de la ideología oficial.

  21. NO PERMITIR EL FUNCIONAMIENTO DE GRUPOS CIVILES ARMADOS que agredan a los sectores de la oposición y argumentar “que son incontrolables o que se le escapan de las manos al gobierno”.

  22. NO CREAR GRUPOS GUERRILLEROS pro gobierno que actúen impunemente dentro del territorio nacional.

  23. NO PERMITIR QUE GRUPOS ARMADOS EXTRANJEROS actúen de la misma forma que los referidos en el punto anterior.

  24. NO TERMINAR CON LA INDEPENDENCIA de los Poderes Públicos (Judicial, Moral, Asamblea Nacional) para crear organismos genuflexos al Poder Ejecutivo.

  25. NO UTILIZAR AL PODER JUDICIAL para amedrentar a los ciudadanos ni para hacer distingos obvios en el trato entre los favorables al Gobierno y los opuestos a él. No aplicar las leyes con peso desmesurado hacia estos últimos y con total benevolencia a los primeros.

  26. NO UTILIZAR EL COBRO DE IMPUESTOS como arma de presión contra empresas que sean propiedad de ciudadanos opuestos al gobierno.

  27. NO TERGIVERSAR LOS HECHOS POLÍTICOS pasados y actuales creando una historia oficial manipulada y falsa.

  28. NO CONSIDERAR QUE LA HISTORIA comienza con el nuevo gobierno y que todo lo anterior es deleznable, destruible u ocultable.

  29. NO ENGAÑAR AL PUEBLO con promesas infinitas de cosas que vendrán y nunca llegan, no realizar mejoras e inversiones en los Servicios Públicos esenciales solamente en épocas pre-electorales.

  30. NO UTILIZAR LA MENTIRA reiterada como política de Estado ni aprovecha la ignorancia popular en cuestiones teóricas o técnicas para manipular la opinión pública.

  31. NO INTENTAR IMPONER EN LA EDUCACIÓN el pensamiento único disfrazado de pensamiento crítico, educando a los niños y jóvenes según los criterios ideológicos del gobierno, dentro de una mitología militarista y efemérides golpistas.

  32. NO PERMITIR TODOS LOS ACTOS DE CORRUPCIÓN a los miembros y amigos del gobierno, acusando de corruptos a los oponentes que no lo sean.

  33. NO ESTRUCTURAR UN PODER ELECTORAL parcializado, con mayoría oficial que manipule leyes y fechas para beneficio del Ejecutivo.

  34. NO ABANDONAR SERVICIOS PRIMORDIALES del Estado utilizando los recursos económicos en regalos a los gobiernos de otros países sobre los cuales se quiere influir. Por ejemplo, no construir hospitales en el extranjero cuando en los nacionales el pueblo muere en medio de la desatención y la falta de insumos, ni regalar ambulancias mientras los más pobres venezolanos transportan a sus heridos o enfermos en taxis.

  35. NO CERRAR LA INVERSIÓN ni la investigación en las principales Empresas Productivas del Estado para destinar esos fondos a cuanta idea improvisada se le ocurra a la Presidencia o a ampliar sus medios de influencia.

  36. NO DESPEDIR EN MASA y sin reconocerles ningún derecho ni pago alguno a aquellos empleados públicos que realicen paros o huelgas en oposición a políticas del Estado.

  37. NO AMENAZAR con despido inmediato o encarcelar a los sindicalistas y obreros que se opongan a los sindicatos oficiales o voten en contra de ellos o simplemente sean testigos en las mesas electorales sindicales representando a grupos adversos al gobierno.

  38. NO DESPEDIR DE SUS CARGOS ni detener las investigaciones de aquellos científicos empleados del Estado que no comulguen con el gobierno o cuyas investigaciones el Presidente considere innecesarias “para el pueblo”·.

  39. NO QUITARLE LOS PEQUEÑOS SUBSIDIOS del Estado a los grupos teatrales que no expresen a cabalidad el realismo socialista del siglo XXI o que tengan posturas críticas. Idem con las Fundaciones.

  40. NO REDUCIRLE los presupuestos docentes y de investigación a las Universidades estatales donde el gobierno no logre calar políticamente.

  41. NO UBICAR EN LOS CARGOS DIRECTIVOS o gerenciales del Estado a personas ineptas o mal preparadas por el solo hecho de ser consecuentes u obsecuentes con las políticas del gobierno y por ende no negarle esos mismos cargos a personas preparadas, responsables pero críticas.

  42. NO CLAUSURAR NINGÚN MEDIO DE COMUNICACIÓN por no comulgar con las políticas de Estado, no asumir las críticas al proceso político emprendido por el gobierno como agresiones merecedoras de cualquier retaliación.

  43. NO CONSTRUIR UN IMPERIO COMUNICACIONAL de radio, prensa y televisión con fondos del Estado al servicio exclusivo del gobierno y su ideología excluyendo de él cualquier disenso. No utilizar los medios de comunicación del Estado al servicio exclusivo de la parcialidad política gobernante.

  44. NO UTILIZAR LAS CADENAS PRESIDENCIALES de radio y televisión como forma permanente de abusiva propaganda política y descalificación del oponente.

  45. NO DEJAR QUE COLAPSEN las carreteras, los puentes, el servicio eléctrico y de agua potable, los hospitales, la construcción de viviendas, la producción de alimentos, mientras el país se desangre en medio de la corrupción, la ineficiencia , la improvisación y la regaladera al exterior.

  46. NO ESQUILMARLE AL OPONENTE contra toda norma constitucional los espacios políticos ganados mediante el voto popular, no cambiar las normas en “medio del partido o del juego”. Por ejemplo no quitarle los locales y los recursos económicos, las armas de la policía , la autoridad sobre carreteras y hospitales a los Alcaldes o gobernadores de la oposición elegidos por el pueblo.

  47. NO CONSIDERAR PUEBLO O SOBERANO solamente a aquellos que apoyan las políticas oficiales.

  48. NO CONSIDERAR BURGUESES U OLIGARCAS a las clases medias ni a los sectores pudientes que se oponen al gobierno, mientras se considera compañero u aliado a los ricos que se pliegan al proceso y lucran de los dineros del Estado.

  49. NO ALIARSE POLITICAMENTE con cualquier dictadorzuelo o autócrata perpetuado en el poder por el solo hecho de considerarlo antiimperialista.

  50. NO CONSIDERARSE CONTINUAMENTE víctima potencial de magnicidio y atribuirle a la oposición democrática intenciones violentas mientras las bandas armadas del gobierno agreden las manifestaciones, a los periodistas y le caen a plomo y gases lacrimógenos a la gente común aún ante las cámaras de los medios de comunicación.

  51. NO AMENAZAR CON EXPROPIACIONES O CONFISCACIONES de empresas ni de tierras como método de amedrentamiento político, obviando cualquier tipo de consideración técnica

  52. NO EXPROPIAR O CONFISCAR por consideraciones meramente políticas empresas y tierras en plena producción, mientras se fracasa totalmente en el funcionamiento de las empresas y en la producción de las tierras del Estado o en las anteriormente expropiadas.

  53. NO PERMITIR LAS OCUPACIONES ANÁRQUICAS de tierras privadas como caricatura de una reforma agraria, ni la ocupación forzosa de casas y edificios como política de viviendas para suplir la desidia en las políticas de construcción.

  54. NO INTENTAR TRANSFORMAR LA ECONOMÍA en un capitalismo de Estado disfrazado de Revolución, adueñándose de todo medio de producción ,empresas de distribución y servicios, como método de abaratar costos y hacerlos mas accesibles, en teoría, al pueblo.

  55. NO ASFIXIAR Y QUEBRAR a la empresa privada en lugar de normar racionalmente sus derechos y deberes. No pretender que produzcan por debajo de sus costos de producción.

  56. NO CREAR NUEVOS MINISTERIOS hasta el infinito para que se encarguen de problemas puntuales o cotidianos que la ineficiencia y la desidia no permite resolver por las vías idóneas.

  57. NO ABANDONAR A LA POBLACIÓN en las manos de la violencia del hampa, de la extorsión, el secuestro, los robos y asaltos, los asesinatos y violaciones. Eso genera sentimientos de indefensión y rabia a todo el país sin distingos sociales.



En fin, querido amigo, la lista podría ser mucho mas larga, pero no quiero abusar de tu paciencia, me despido con un fuerte abrazo fraterno y te deseo mucha suerte y sensatez.-


Germán Cabrera Traversoni
Artista Plástico.
Fue miembro de la Dirección Nacional de Izquierda Democrática.
Es miembro de la Fundación Espacio Abierto.








viernes, 17 de octubre de 2008

Personajes







Estudio de los Consejos Comunales en Venezuela

Jesús E. Machado M.
Fundación Centro Gumilla
Coordinador General Observatorio de participación
y convivencia Social de Venezuela
Caracas, mayo de 2008


CAPITULO IV
HALLAZGOS PRINCIPALES

La ley de los consejos comunales se aprobó en abril del año 2006, desde esa fecha podemos marcar el inicio de constitución acelerada de consejos comunales para encauzar una de las formas de participación que actualmente se desarrollan en Venezuela. No olvidamos que antes de la ley que regula a los consejos comunales existían consejos comunales, pero su desarrollo acelerado se marca a partir de la puesta en vigencia de la ley que los regula y puesta en funcionamiento de las estructura gubernamental.
Para el mes de marzo de 2008, estaban contabilizados 26.143 consejos comunales conformados y otros 10.669 en proceso de conformación7, lo que totalizarían unos 36.812 consejos comunales.
Estos datos guardan amplia concordancia con otros estudios sobre participación realizados por iniciativa del Centro Gumilla en donde se muestra un incremento e interés por la participación a todos los niveles.
En vista del desarrollo de la figura de los consejos comunales, a dos años de creados, muestra el grado de apropiación de esta iniciativa por parte de los sectores populares
fundamentalmente.
Lo más resaltante del estudio son las motivaciones por las cuales los consejos comunales han tenido el grado de desarrollo y funcionamiento que actualmente presentan. Estas mediaciones de participación están permitiendo resolver temas que afectan de manera directa a cada habitante de los espacios sociales en donde están asentadas las comunidades populares.
La necesidad de hacer cada vez más digno el espacio social que se ocupa habitacionalmente, procurando elevar la calidad de vida, implica para los habitantes de las comunidades una motivación para el diagnóstico social, elaboración de propuestas y proyectos y realizar las gestiones ante los organismos gubernamentales correspondientes.
Los consejos comunales son un medio de organización comunitaria, y le que está posibilitando que así sea es que ésta mediación permite resolver problemas de mejora de la calidad de vida de las personas de los medios populares. La ejecución de proyectos gira entorno a la vivienda y todos los servicios conexos de urbanismo que lleva consigo, servicios de suministro de agua potable y canalización de las aguas servidas; electrificación, vías de acceso, escuelas, embaulamiento de quebradas, muros de contención, etc. Las comunidades populares encuentran en los CC un mecanismo efectivo de resolución de problemas que sienten como prioritarios. Al superarse la burocracia del Estado en todo sus niveles y partiendo del diagnóstico de las necesidades más sentidas, la acción comunitaria a través de sus consejos comunales, puede resolver de modo más ágil.
Las comunidades no solamente están demandando soluciones de servicios y satisfacción de necesidades sino que están planteando y realizando soluciones a los mismos. Son las mismas comunidades populares las que están dando respuesta a necesidades históricas. Desde una perspectiva de derechos humanos las personas van haciendo realidad el
cumplimiento de derechos sociales.
La participación en los espacios sociales populares a través de los consejos comunales, y esto es otro dato que hay que resaltar del estudio, mantiene una identidad local-territorial convirtiéndose está en epicentro genésico de nuevas formas de participación.
Es a partir de esa forma de participación, con esas motivaciones, que se articula toda otra intervención participativa en la vida pública del país. Se muestra un cambio emergente protagonizado por los sectores populares, que van asumiendo en grado creciente mayores niveles de responsabilidad social a la vez que se constituyen como ciudadanos.
Al obtener logros concretos partiendo de la organización y la movilización, que se posibilita a través de los consejos comunales, se va superando la desconfianza en las propias capacidades, lo que permitiría el mantenimiento de estas formas organizativas. A lo anterior se le sumaría el fortalecimiento de una conciencia organizativa para resolver los problemas dejando atrás una cultura de la urgencia, además de desechar las salidas individualistas a problemas colectivos.
En este mismo proceso se van incrementando los niveles de conciencia política. Las personas que se politizan pasan de centrar toda su atención a los problemas individuales y empiezan a ubicarlos en contextos más amplios abriendo caminos a proyectos de transformación desde las bases.
Las necesidades individuales se ponen de manifiesto en un espacio común, la asamblea, en ese momento se convierte en un problema colectivo en la medida en que todos los que están en la misma situación lo reconocen, pasa a identificarse como un problema colectivo y la búsqueda de solución en común a través de los consejos comunales, lo que implica una revalorización de lo colectivo, que conlleva a una reconfiguración entre lo público y lo privado. Pero también implica otro fenómeno, como lo es el de la recomposición de la red de relaciones socio-comunitarias en el mundo popular.
La necesidad de hacer cada más habitable el espacio social que se ocupa habitacionalmente, procurando elevar la calidad de vida, implica para los habitantes de las comunidades una motivación para el diagnóstico social, elaboración de propuestas y proyectos, realizar las gestiones ante los organismos gubernamentales correspondientes. Si estos organismos no actúan con diligencia en la ejecución presupuestaria para que en los consejos comunales puedan realizar las obras en los tiempos programados, puede afectar gravemente las motivaciones a participar de las personas, ocasionando un grave daño a lo logrado en el tema de participación y organización social. Las prácticas de retardo en la asignación de recursos por parte de los organismo gubernamentales puede ocasionar que la participación termine siendo desmovilizadora del cuerpo social.
Por los datos obtenidos no podríamos afirmar que este tipo de participación en los consejos comunales refuercen patrones de conductas políticas como el asistencialismo o el paternalismo, por el contrario, y los datos los avalan, hay un proceso progresivo de protagonismos y responsabilidad popular en la construcción de respuestas colectivas en la búsqueda de un mejor vivir.
Las comunidades como espacios sociales de convivencia primarios son una excelente escuela para fomentar la cultura democrática. Las prácticas de asambleas comunitarias para discutir los proyectos necesarios de las comunidades y su posterior aprobación, muestra un ejercicio de lo democrático con amplia repercusiones en la cultura política del país y la sanidad política de la república. A mayores niveles de participación corresponde mayores niveles de fortalecimiento de lo democrático, y esto es también bien es llamativo, la idea de la representación se va reconfigurando hacia formas más participativas de democracia.
No es nuestra intención idealizar estas formas de participación, reconocemos que como un fenómeno nuevo es complejo y difícil, donde intervienen múltiples determinaciones, donde se entrecruzan éxitos y fracasos, con virtudes y limitaciones. No hay que perder de vista que estamos refriéndonos a una situación emergente y novedosa más que de una realidad plenamente consolidada, que bien puede evolucionar hacia una dirección positiva de radicalización del protagonismo popular como puede tener una regresión. Pero lo sustantivo es que está en proceso un nuevo modo de organización y participación comunitaria que resalta el cambio cualitativo de la cultura política tradicional venezolana.
Como hipótesis que puede orientar otros estudios, señalamos que en base a lo arriba escrito como hallazgos principales tiene unas implicaciones con amplia repercusión en el modelo de Estado. Dado que la función providencialista del Estado no se realiza del modo tradicional a través de una burocracia especializada sino a partir de los recursos monetarios, técnicos y humanos públicos puesto a disposición mediante transferencias a las comunidades para la concreción de proyectos presentados por los consejos comunales, implica el modelamiento de nuevas relaciones del Estado-gobierno-comunidadesciudadanos.

martes, 4 de diciembre de 2007

Tecnologías de la información y la comunicación en la escuela: trazos, claves y oportunidades para su integración pedagógica

                       tecnology                               

 

 

 

Autores
Lic. María Alejandra Batista, Lic. Viviana Elizabeth
Celso, Lic. Georgina Gabriela Usubiaga

 

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) dinamizan cambios que involucran al conjunto de la vida social a escala planetaria. Sin embargo, más allá de los promisorios discursos que interpelan a hombres y mujeres del globo como “consumidores y usuarios de un mundo tecnologizado”, la integración de las TIC en los distintos países, regiones geográficas y grupos sociales no se da de manera uniforme. Los procesos de inserción resultan complejos, muchas veces duales y no alcanzan a toda la población por igual. Es necesario reconocer, por un lado, que la expansión de los medios masivos y las tecnologías digitales potencian la producción, circulación, almacenamiento y recepción de mensajes diversos a gran distancia y escala. Pero, por otro, al motorizar desigualdades en el acceso a la información y al conocimiento, acrecientan diferencias económicas, sociales y culturales existentes. La llamada “brecha digital” es dinámica e involucra aspectos vinculados a la inequidad en el acceso a infraestructura, soportes o conectividad, en las posibilidades de interacción y en las potencialidades de apropiación significativa por parte de los usuarios.

Por el momento, entonces, la diseminación de las TIC se da en el marco de una “globalización asimétrica” promotora de desequilibrios que exceden las variables meramente tecnológicas. A pesar de ello, los medios de comunicación y las tecnologías digitales de la información tienen un impacto en la configuración del entorno material y simbólico de quienes transitan el nuevo siglo. Las TIC intervienen tanto en la producción de bienes y servicios como en los procesos de socialización. Su importancia radica en el poder para mediar en la formación de opiniones, valores, expectativas sociales, modos de sentir, pensar y actuar sobre el mundo. Así, en una sociedad donde los grupos sociales se encuentran cada vez más fragmentados, las tecnologías de la información y la comunicación son canales de circulación de representaciones e ideas en torno a las cuales la población segmentada puede encontrar puntos de contacto y conexión. Desde esta perspectiva, las TIC tienen una función cultural central: construir el conocimiento que los sujetos tienen sobre la sociedad que habitan. Pero se trata de una construcción selectiva atravesada por la saturación de información, por un lado, y por otro, por la presencia de los medios masivos de comunicación con concentración en la producción de contenidos y una fuerte impronta de la lógica del mercado.

En este contexto sociocultural, la educación tiende a comportarse como una variable que define el ingreso o la exclusión de los sujetos a las distintas comunidades. Es que el ámbito escolar sigue siendo un espacio privilegiado para el conocimiento e intervención sobre los fenómenos complejos necesarios para la convivencia y el cambio social. Es por ello que el ingreso de las TIC a la escuela se vincula con la alfabetización en los nuevos lenguajes; el contacto con nuevos saberes y la respuesta a ciertas demandas del mundo del trabajo. Pero la integración pedagógica de las TIC también exige formar capacidades para la comprensión y participación en esta realidad mediatizada. En este sentido, la formación sistemática resulta una oportunidad para jóvenes y adultos de convertirse tanto en consumidores reflexivos como productores culturales creativos. Es una oportunidad para desarrollar saberes y habilidades que el mero contacto con las tecnologías y sus productos no necesariamente genera. 

Texto Completo: http://www.oei.es/tic/tic.pdf